domingo, octubre 29, 2006


Canción del amor prohibido



Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.

 Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.

 Sólo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

 Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.

Buesa

miércoles, octubre 25, 2006


Canción de la búsqueda:



Todavía te busco mujer que busco en vano,

mujer que tantas veces cruzaste mi sendero,

sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano

y sin que me escucharas cuando dije: "te quiero..."


Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa.

Y ya llega el otoño, y espero todavía:

De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa,

pero sigo soñando que he de encontrarte un día.


Y quizás, en la sombra de mi esperanza ciega,

si al fin te encuentro un día, me sentiré cobarde,

al comprender, de pronto, que lo que nunca llega

nos entristece menos que lo que llega tarde.


Y sentiré en el fondo de mis manos vacías,

más allá de la bruma de mis ojos huraños,

la ansiedad de las horas convirtiéndose en días

y el horror de los días convirtiéndose en años...


Pues quizás esté mustia tu frente soñadora,

ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella...

Y al no decir: "¡Es ella!" - como diría ahora -,

seguiré mi camino, murmurando: "Era ella..."

Buesa

domingo, octubre 22, 2006





Balada del loco amor

  I

No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
No, Amor no llega tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.

II

Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
viene con pasos lentos igual que viene a prisa;
pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.
Así ocurre que un niño travieso se divierte,
y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte.
Y más, cuando la flecha se le encona en la herida,
porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde
Y ni siquiera entonces el amor llega tarde.

III

No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.

Buesa

domingo, octubre 15, 2006


ALGÚN DÍA


Algún día te escribiré un poema que no

mencione el aire ni la noche;

un poema que omita los nombres de las flores,

que no tenga jazmines o magnolias.


Algún día te escribiré un poema sin pájaros,

sin fuentes, un poema que eluda el mar

y que no mire a las estrellas.


Algún día te escribiré un poema que se limite

a pasar los dedos por tu piel

y que convierta en palabras tu mirada.

Sin comparaciones, sin metáforas;


algún día escribiré un poema que huela a ti,

un poema con el ritmo de tus pulsaciones,

con la intensidad estrujada de tu abrazo.

Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha.


DARÍO JARAMILLO A. ( Colombia 1947 )

miércoles, octubre 11, 2006


OMAR JAYYAM “Robaiyyat”:

2.

Lo primero que hizo: crearme, ineludible.

La vida no agregó nada, salvo mi asombro;

Sin querer nos marchamos, sin saber el objeto

Del venir, del estar y, al final, del marchar.

3.

No obtuvo el universo provecho a mi llegada,

Ni aumentará mi marcha su rango y esplendor,

Ni de nadie escucharon mis oídos jamás

Por qué un día llegué y otro me marcharé.

12.

Los de mayor saber y mejores maneras

La reunión de sabios con su luz alumbraron;

No hallaron un camino hacia el día en la noche,

Sólo contaron cuentos y después se durmieron.

15.

Dibujado en el cielo, un toro con las Pléyades;

Otro toro escondido debajo de la tierra;

Si eres vidente abre a la verdad los ojos:

Verás entre ambos toros un puñado de asnos.

19.

Lástima que sin causa vayamos decayendo

Y seamos segados por la hoz del firmamento;

Lástima que en el tiempo que dura un parpadeo

No estemos nunca a gusto y desaparezcamos.

51.

Seguirá mucho tiempo el mundo sin nosotros,

No quedará ninguna señal de que existimos;

Si no existíamos antes y todo estaba en orden,

Después no existiremos y seguirá igual todo.

74.

Si dicen que de vino borracho estoy, lo estoy;

Zoroástrico, blasfemo e idólatra, lo soy;

En cada cofradía creen de mí una cosa;

Sólo para mí mismo soy sólo como soy.

87.

Que amantes y borrachos irán a los infiernos,

No puede ser verdad, creerlo es imposible;

Si van a los infiernos amante y borrachos,

Quedará el paraíso desierto y despoblado.

90.

Dicen que el paraíso con una hurí es bien grato;

Yo digo que es más grato el zumo de la uva;

Toma éste, que está a mano, olvidan el que prometen,

Que el ruido del timbal sólo es grato de lejos.

96.

Sigue sólo el camino del sufí de taberna,

Tú buscas sólo el vino, la canción y la amante;

En la palma la copa, la cántara en el hombro,

Amada, bebe vino, no hables más de la cuenta.

99.

No existir y existir sé que son apariencias,

Sé qué hay tras todo ascenso, y tras todo descenso;

Mas me avergonzaría de mis conocimientos

Si creyera que hay algo mejor que la embriaguez.

104.

Cabalgaba la tierra blanquinegra un bohemio,

Ni musulmán, ni hereje, ni laico, ni pío,

Sin razón ni verdad, sin principios ni asertos;

En ambos mundos ¿quién se atreverá a otro tanto?

108.

Un instante separa devoción de blasfemia,

Un instante divide lo cierto de lo incierto;

Disfruta de este instante y tenlo en mucho aprecio,

Que el total de la vida suma lo que este instante.

92.

No sé de nada de si el que me formó

He hará habitar después paraísos o infiernos;

Una copa, una hermosa y un laúd en un prado

Es cuanto quiero yo; para ti el paraíso.

93.

Como no será eterna nuestra estancia en el mundo,

Gran error es vivir sin vino y sin amante;

¿qué importa si ha tenido principio el universo?

¿qué más da, si me voy, la antigüedad del mundo?

110.

Desde que existen luna y lucero del alba

Nadie vio nunca nada mejor que el vino puro;

No deja de asombrarme que haya quien venda vino

Porque, ¿qué comprará mejor de lo que vende?

124.

¡Ánimo! No te apene el mundo pasajero;

del instante que pasa goza con alegría:

Si fuese la constancia lo propio de este mundo,

Nunca habría llegado, tras los otros, tu turno.

138.

Sólo si nos cogemos de la mano, podremos

pisotear la pena con saltos de alegría:

¡ánimo! Respiremos antes que surja el alba;

surgirán muchas albas cuando no respiremos.

142.

La rueda es sólo un trozo de nuestro encorvamiento,

El Yeihun, una huella de nuestras puras lágrimas,

El infierno, una chispa de nuestro sufrir vano,

Un instante de nuestro sosiego, el paraíso.